Realismo y concepto en la poesía de Joan Brossa

El problema de la representación artística más fiel a la realidad está asociada  a la poesía de  Joan Brossa

Qué no se habrá dicho ya de Joan Brossa, seguramente bastante mejor que con estas pobres palabras mías, pero no puedo dejar de escribir sobre él, yo creo que uno nunca debe omitir su opinión sobre algo, por muchas personas que le hayan precedido porque, en nuestro caso, no hablar de algo o de alguien supone, en ocasiones, más que obviarlo, no tener conocimiento de él y yo quiero prestar en esta ocasión una pequeña atención sobre su obra poética.

 

La obra experimental de Brossa ha oscurecido bastante la faceta (no menos experimental pero) discursiva de su obra, aparte de razones extraliterarias de todos conocidas, culpa de ello también ha sido el hecho de que durante tantos años muy pocos textos hubieran sido traducidos al español. Todos sabemos de sus poemas-objeto (llamémoslos si acaso ready mades) y su poesía visual, y con ser celebrados y haber creado escuela, no menos brillante es la obra en verso del catalán, a través de la que se comprende mejor el conjunto de su obra, guiada por la misma inquietud en la manera de entender o configurar el arte en la vida, como un intento de recoger la realidad. Y para vertebrar esa realidad Brossa la enfoca desde un abrumador y colorista realismo, un realismo inaugural y diáfano, cuyo compás lo marca el verbo sobrio y coloquial, de una vis poética nada común, sin embargo.

Sobriedad es la nota que puede caracterizar toda la poesía (y la vida toda) de Brossa, no digo ya por su estilo preciso, riguroso, sin concesiones al arabesco ni a gentiles aromas, sintácticamente de sencilla aritmética y tono coloquial, sino por sus temas tan cotidianos y domésticos, de una asombrosa claridad. Mucho más sorprendente cuando los poemas de Brossa son en su gran mayoría de naturaleza narrativa, en donde (tradicionalmente en poesía) se aquilata la palabra para matizar y enriquecer la representación.

La representación va ser la gran inquietud de Brossa durante su vida, articular lingüística (y poéticamente) la realidad que percibe desde una revisión crítica o socarrona de los mecanismos de percepción con que la lengua nos ha enseñado a nombrar las cosas y a entender el mundo, derivado de ello va a tender a desautomatizar tales códigos perceptivos.

Nuestro poeta reproduce en sus poemas los textos de todo tipo que se encuentra en sus paseos por Barcelona. Brossa tiene en su punto de mira la representación de la realidad a través de la palabra poética. Él mismo lo dice

No es tracta de textos on ja hi ha hagut
una intenció poética; m’interessen textos
neutres, funcionals, que jo puc convertir
en poètics pel fet d’haver-los triats.

(No se trata de textos donde ya ha habido/ una intención poética; me interesan textos/ neutros, funcionales, que yo pueda convertir/ en poéticos por el hecho de haberlos escogido.)

Estamos hablando así del poème trouvé, cuya tradición conocía Brossa, apropiación de la realidad, que proyecta en sus poemas-objeto, más que por influjo del surrealismo, por el del arte conceptual, diría yo, porque es un problema de representación artística del conocimiento a través del lenguaje, decimos, la inquietud de Brossa, realidad que transvasa a la literatura envuelta en distintos sabores, las más de las veces, ácidos, siempre atento a vislumbrar la energía poética de la expresión utilitaria, en la conciencia de que el arte (la literatura) es un crisol donde se vertebra, donde se enriquece y transforma la realidad.

Lema: Cadira

Rescato aquest objecte
del fluir del temp.
i el presento en la realitat
més quotidiana,
que esdevé insòlita.

(Lema: Silla// Rescato este objeto / del fluir del tiempo / y lo presento en la realidad / más cotidiana, / que deviene insólita)


 

Manifiesto cuyo espíritu parece traer a colación la Silla de Kosuth, clásico modelo del arte conceptual, movimiento vigente en España por la fecha de composición de este poema (alrededor de 1975), que plantea el proceso de aprehendimiento de la realidad y su correspondiente representación desde una óptica científica. Otro grupo de poemas, claramente en sintonía con el arte conceptual, serían los que llamaríamos propuestas (en línea con el proposal art de invitar a determinadas acciones):

Tanqueu el poema hermèticament
amb un plàstic transparent i poseu-ho
a la llum.

(Cerrad el poema herméticamente/ con un plástico transparente y ponedlo/ a la luz)

Muchos poemas, y con este tercer grupo acabamos, son vivaces descripciones de paisajes o de cuadros (a este tipo de composiciones, recordemos, se les llama écfrasis), transcripciones de rótulos de los lienzos de un museo, pies de fotos de alguna obra de arte, etc. collages al fin y al cabo motivados por su afanosa fidelidad figurativa sobre el objeto-realidad.

 

Vemos pues que la obra de Brossa es un sistema especial de transcripción (inmediata, sin filtros) de la realidad para nombrarla desde otra perspectiva desde la cual emana límpida la energía de la palabra, ya sea en objetos o en versos. Ahí esconde su paradoja: un arte basado en el apropiacionismo que quiere ser la misma realidad sin más interposiciones, necesita de la literatura para ser el mismo objeto y su transcendencia a la vez. Real como la vida misma.

 

José Juan Martínez Bueso

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