Duende Josele planta La Semilla

José Manuel Díez ha cerrado definitivamente su etapa rumbera en El desván del duende para abrir otra dimensión artística en solitario lanzando La Semilla, que acompaña con un audio-libro en una línea muy personal, más íntima y con letras muy cuidadas que nos hablan de su nueva fase vital en pos de la utopía. 

Me cansé de hacer canciones felices en un mundo que no es feliz

 

 

Duende Josele, te has apartado de tu anterior etapa rumbera para componer ahora canciones de autor más íntimas donde la palabra está muy cuidada, aunque se arropa de una expresión musical sencilla y directa para hacer brotar La Semilla en una nueva dimensión humana, ¿a qué responde en tu trayectoria este giro?

Todo responde a etapas personales en la vida. Llevaba más de quince años haciendo rumba y tratando de canalizar en mi voz y mis letras la voz y el mensaje de un grupo de demasiadas personas. A veces tenía la sensación de cantar de espaldas a sentimientos más profundos y a músicas que también deseaba desarrollar en mis discos, y que en El Desván del Duende parecían no encajar. Echaba en falta componer desde otras perspectivas más poéticas y nuevas experiencias más personales. Creo que viajar a países como México, Cuba o Venezuela y vivir en primera persona ciertos desencantos sociales y musicales me ha hecho ser más crítico y ecléctico en lo que compongo y canto.

La Semilla es un disco muy orgánico en donde todo se va fraguando y adquiere su propio tono manteniendo el latido de la utopía, aunque a veces se desdobla en la línea del disco, advirtiendo desazón o melancolía, ¿qué relación de fuerzas has querido  representar en tu trabajo?

Mi idea con estas quince canciones es ofrecer al oyente un abanico de sensaciones y temáticas que van de la libertad a la nostalgia, pasando por la memoria o el amor. He querido cantar lo que soy, ni más ni menos. Una persona en continua búsqueda, en continua lucha, en continuo deseo. Me cansé de hacer canciones felices en un mundo que no es feliz. Con este disco buscaba un inconformismo, una rebeldía, una poesía y una honestidad que creo que el mundo necesita hoy más que nunca. Creo que los discos deben ser un reflejo de la vida, y La Semilla trata de ser eso, un reflejo de mi vida actual: una renovación, una esperanza. De ahí el título.

Tu faceta de letrista para otros autores completa tu plano musical. En este sentido son significativos los artistas invitados en La Semilla, entre otros José Mercé, La Negra o Luis Eduardo Aute, con este gesto ¿les has rendido homenaje o les has retado a duelo? 

Cada colaboración es un mundo. De todas se aprende algo y en todas hay un sueño hecho realidad. Los maestros y compañeros a los que he invitado a colaborar en La Semilla lo han hecho desde una premisa emocional: poner algo de ellos mismos en el disco y hacer suya mi propia voz. Sin ese intercambio de sensaciones, las colaboraciones no tendrían sentido. Además es bueno recordar que absolutamente todas las colaboraciones del disco han sido libres y gratuitas. Quienes están es porque quieren estar, y para mí eso es un honor. 

Desde hace un tiempo te has asentado en Lanzarote, allí has escrito también tu cuarto y hasta ahora último poemario publicado Estudio del enigma (Visor, Madrid, 2015), Premio Ciudad de Burgos 2015, poesía de regusto conceptual muy densa, esa condensación expresiva de tus últimas obras (musicales y literarias) ¿tiene algo que ver con el paisaje esencial y desértico tan peculiar en el que vives habitualmente?

Lanzarote es una isla muy especial en sí misma. Su paisaje, su clima, la presencia tan cercana del mar, el viento, los volcanes… Creo que hay una energía en Lanzarote que creativamente me aporta mucho, pero no sé hasta que punto ha influido poco o mucho en la concreción conceptual de mi último libro y mi último disco. Ambas obras se han terminado en Lanzarote, pero se proyectaron y comenzaron en Extremadura. No he dejado de ser quien soy por vivir lejos de mi tierra, pero sí he experimentado una perspectiva de distanciamiento conmigo mismo que creo que ha sido muy positiva para todo lo que he venido trabajando aquí. Necesitaba parar, vivir a otro ritmo y liberarme de ciertos encorsetamientos y disfraces que la rutina y las obligaciones laborales me habían ido poniendo en los últimos años. Creo que eso lo he conseguido en Lanzarote.

 

 

 

 

¿Qué nuevos proyectos hay en tu vida y en tu trabajo?, ¿Volverás a Extremadura?

Sí, volveré a Extremadura para presentar en directo el disco entre marzo y abril. Y siempre que se me requiera para cantar o recitar, allí estaré, por supuesto. En Extremadura tengo mi familia, mis amigos y gran parte de mis mejores lectores y oyentes, pero de momento seguiré viviendo en la isla. Aquí colaboro con la Fundación José Saramago y con el Diario Lanzarote y no me faltan proyectos musicales ni literarios para el 2016. Soy feliz en Lanzarote y soy feliz en Extremadura. Tengo la enorme suerte de sentirme parte de dos lugares tan distintos y tan maravillosos.

 

José Juan Martínez Bueso

Otros artículos sobre música

 

Comentarios

Enviar un comentario

Para poder comentar debes estar registrado. Regístrate o accede a tu cuenta.

No hay comentarios por el momento.


Produce Madreselva Servicios Culturales, S.C.
revistamadreselva@gmail.com
Apdo. Correos 381, 06300 Zafra (Badajoz)
Aviso Legal | Servicios | Publicidad
Utopia.es - Internet más cerca
Aviso

Utilizamos cookies propias y de terceros para el análisis de la navegación de los usuarios. Si continua navegando consideramos que acepta el uso de cookies. Ok Más información